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Protección inteligente en la playa, en la montaña y en la ciudad

Una mirada 360° para cuidar la piel en el verano por la doctora Antonela Di Giglio, médica dermatóloga (MN 156538), speaker de Mesoestetic. 

8 de Enero de 2026
Autor: Soledad



En 2025, la fotoprotección dejó de pensarse como una crema estival para transformarse en una estrategia diaria, integral y basada en evidencia. La piel hoy enfrenta sol, pantallas, calor, contaminación, estrés y múltiples fuentes de inflamación. Por eso surge un nuevo enfoque: la protección inteligente, un sistema que combina filtros de amplio espectro con antioxidantes, activos antiinflamatorios, tecnologías antipolución y soporte de la barrera y la microbiota. La clave ya no es sólo “protegerse del sol”, sino anticipar, prevenir y reparar.  

El contexto: Un verano con radiación extrema y exposición acumulada. En Argentina, el verano presenta niveles muy altos de radiación. El Índice UV suele ubicarse en rangos catalogados como “Muy Alto” o “Extremo”, lo que implica riesgo elevado en tiempos cortos de exposición. A esto se suma un patrón que se repite todos los años: la mayoría de las quemaduras no ocurre en pleno mediodía en la playa, sino en días nublados, con brisa o en actividades cotidianas como caminar, andar en bici o hacer mandados. La protección inteligente se vuelve clave frente a esta realidad, porque actúa antes, durante y después de la exposición. 

Por qué el sol “pega distinto” en Argentina: La combinación de factores locales hace que la radiación sea particularmente intensa. Zonas del país alcanzan picos de radiación comparables a los de regiones de máxima exposición del hemisferio sur. Las características estacionales de la atmósfera favorecen mayor paso de rayos UVB. La mayor cercanía del sol durante el verano austral potencia el riesgo aun en días frescos. Por eso, el criterio de “protegerse solo cuando hace calor” queda totalmente obsoleto. 

Cómo llega la radiación a la piel: Directa, difusa y reflejada. La exposición solar no es únicamente “sol de frente”: 

Directa: incidencia plena. 

Difusa: atraviesa nubes y bruma. 

Reflejada: rebota en superficies. 

En verano, la reflejada aumenta de manera significativa: 

Arena: puede reflejar entre 15–25 %. 

Agua: entre 10–15 %. 

Cemento y superficies claras: pueden llegar a reflejar porcentajes comparables. 

Esto explica por qué una persona puede quemarse bajo la sombrilla, caminando por la ciudad o incluso dentro del agua. 

Ejes científicos de la protección inteligente: UVA y UVB, el daño que no da aviso. 

Los rayos UVA penetran más profundo y aceleran el fotoenvejecimiento; los UVB son los principales responsables del eritema. Su efecto es acumulativo, silencioso y afecta a la estructura, firmeza y uniformidad de la piel. 

Luz visible y luz azul (HEV): La nueva fuente de pigmentación. La luz visible —incluida la azul proveniente del sol y de pantallas— genera pigmentación persistente y actúa directamente sobre manchas, melasma y oscurecimiento postinflamatorio. 

Infrarrojo (IR) y calor: Inflamación profunda. El calor aumenta mediadores inflamatorios y compromete la tolerancia. Es uno de los principales factores que agravan el melasma y sensibilidad estival. 

Radicales libres: El impacto oxidativo. Sol, calor y polución generan estrés oxidativo que daña lípidos, proteínas y ADN. La fotoprotección moderna incorpora antioxidantes que amplifican la eficacia de los filtros. 

Microbiota cutánea: Clave de la resiliencia. Una microbiota equilibrada mejora la barrera, la tolerancia y la capacidad de la piel de recuperarse. Las formulaciones actuales acompañan ese equilibrio para reducir sensibilidad y enrojecimiento.  

Manchas y melasma: Por qué se agravan en verano. En Argentina, el verano reúne todos los factores que activan o empeoran la pigmentación: 

Radiación UV intensa 

Luz visible y HEV 

Calor ambiental 

Inflamación 

Exposición urbana acumulada 

“Memoria pigmentaria” de la piel 

La protección inteligente abarca todos estos mecanismos con: 

Amplio espectro UV 

Filtros frente a luz visible/HEV (incluyendo pigmentos minerales cuando corresponde) 

Antioxidantes 

Activos que reducen inflamación 

Soporte de barrera 

Sin este enfoque 360°, cualquier tratamiento despigmentante pierde fuerza en verano. 

Fotoprotección en niños: Una ventana crítica. Sin dramatizar, pero con claridad: 

Gran parte del daño solar acumulado ocurre en la infancia. 

Las quemaduras repetidas son un factor de riesgo a futuro. 

La piel infantil es más fina, más sensible y vulnerable. 

Se recomienda reforzar hábitos de sombra, gorro, ropa y aplicación frecuente. 

Zonas que siempre quedan sin protección: Cada verano se repite el mismo patrón: 

Orejas 

Párpados 

Labios 

Cuello y escote 

Hombros 

Dorso de manos 

Empeine 

Cuero cabelludo expuesto 

Son áreas finas, muy expuestas y que suelen olvidarse en la reaplicación. 

Fotoprotección urbana: El riesgo que pasa desapercibido. La ciudad incrementa la exposición por el efecto rebote en el cemento y la falta de sombra natural. Muchas personas se queman caminando al trabajo, entrenando o haciendo actividades breves al aire libre, no en la playa. La protección inteligente contempla esta realidad con texturas livianas y fórmulas pensadas para el día a día, no solo para vacaciones. 

La sombra inteligente: Bajar la exposición sin vivir pendiente del reloj. Combinar sombra natural o artificial, evitar horarios de máxima radiación y utilizar sombreros o ropa UPF puede reducir drásticamente la exposición acumulada. La idea es que la fotoprotección no genere ansiedad: es posible proteger la piel sin que la rutina resulte rígida ni pesada. 

Hidratación + after-sun: Reparar para prevenir. El verano combina sal, cloro, viento, calor y sol. Ese combo altera la barrera cutánea y favorece la tirantez, ardor, descamación y opacidad. 

Un buen “post exposición” ayuda a: 

Bajar inflamación, 

Reponer agua, 

Modular la respuesta oxidativa, 

Evitar irritación, 

Mejorar la recuperación celular.  

Cómo elegir un protector solar: Recomendaciones universales para verano: 

FPS 50 

Amplio espectro UVA/UVB 

Protección frente a luz visible/HEV cuando hay tendencia a manchas 

Resistencia al agua 

Textura compatible con el tipo de piel 

Sensorialidad agradable para favorecer la adherencia 

Reaplicación cada 2–3 horas según actividad 

 

La protección inteligente es un cambio de paradigma. No se trata sólo de evitar quemaduras: se trata de preservar estructura, luminosidad, uniformidad y salud a largo plazo. La piel hoy necesita un enfoque más completo, más preventivo y alineado con la ciencia actual. 

TAGS: Protección Solar | Vacaciones | Verano

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